22 febrero, 2009

Meditaciones sobre los hijos

QUEJAS DE LOS PADRES DE SUS HIJOS

Si algo es evidente en nuestro mundo, es el desconcierto de un alto número de padres cuyos hijos oscilan entre los catorce u veinte años. Son padres que no entienden nada de lo que ocurre a su alrededor, que miran a sus hijos y se preguntan de donde han sacado esa mentalidad que tienen y quien les enseñó las maneras como se comportan.

A nuestros hijos les interesan muy pocas cosas. En cuanto a la religión, no les interesa para nada. Dicen que si el Papa, que si tal cura es así o asá, que si la Iglesia no se ha modernizado. En cuanto a la moral, no les interesa para nada. Hacen el amor con su pareja. Lo ven normal, dicen que eso es la biología y que la Iglesia es la que se equivoca al no permitirlo.

Y me pregunto, ¿qué tenemos que hacer los padres? Yo no se lo que está pasando, pero ellos se alejan cada vez más de nosotros. Lo único que les interesa es la paga mensual, aunque no se hagan ni la cama. Hablan lo menos posible con los padres, se duchan a diario y quieren la ropa bien limpia, llegan a casa tardísimo, que les prestes el coche, que les dejes dormir toda la mañana, que la comida esté bien, y que no te metas con ellos porque te miran con cara de guardia.

Si te hacen un recado, te lo cobran en euros, y aunque usted no se lo crea, yo con todos los padres que hablo se quejan de lo mismo.

Los dos trabajamos para que ellos tengan lo necesario y ellos se quedan tan panchos con los pies encima de la mesa viendo la birria de tele que les tiene alucinados y repitiendo curso, porque los libros, los profesores, los curas, los padres, la vida, todo es un “coñazo”, y es como hablan.

¿Qué decir de este retrato de los adolescentes? Por lo pronto, aplicarlo a todos sería una injusticia. ¿De donde proviene todo esto? Resumiendo, yo diría que hemos educado en una gran comodidad. Los hemos educado en un afán de tenerlo todo, de no sacrificarse por nada, que todo les fuera resuelto sin responsabilidades personales, con una visión de la libertad que consiste en que todo se hace a su capricho, y luego se quejan de que estos niños resultan egoístas. Ellos se dan cuenta de que vivimos en una sociedad que magnifica la trampa y en la que la mentira y el juego sucio son armas normales. Todo esto les incita a una postura cómoda.

Disfrutan del presente porque, te esfuerces o no, el futuro será igual de oscuro. `Pero no les hemos mostrado la honradez, el buen hacer, la solidaridad, el amor hacia los demás, que es lo que libera al ser humano. No les hemos estimulado a superarse y a prepararse para este mundo tan competitivo que les espera en su futuro laboral.

¿Qué decir de estos padres desconcertados? Que examinen un poquito sus conciencias para averiguar si empezaron ellos educándoles en ese planteamiento. De nuestro ejemplo habrán aprendido mucho de lo que no tienen. Ellos han aprendido más de lo que han visto que de lo que les hemos dicho. Pero que luego no se detengan a inculparse tontamente. Hoy solo les queda una mínima solución. Que se acuesten pensando que mañana van a seguir trabajando y seguir queriendo a sus muchachos, con la seguridad de que del amor siempre sale algo.

Lorenzo García Romero (Alcalá la Real)

11 febrero, 2009

Menuda nochevieja !!!!!!!


Este es el último montaje que me ha salido, aunque creo que ya lo habeis visto algunos, pero no lo he podido subir hasta ahora.
Dadme alguna opinión a sugerencia sobre lo que pongo o que os gustaría que se pusiera.