22 mayo, 2010

sus fechorías salen gratis.

La Administración estadounidense aprobó entre 2008 y 2009 más de 800.000 millones de euros para evitar la quiebra de su sistema financiero. Casi todos los grandes bancos y empresas financieras y de seguros (Goldman Sachs, Citigroup, Bank of America, Merrill Lynch, AIG, Bearn Stearn, Fannie Mae, Freddie Mac, entre otros) se acogieron a ellas con júbilo.

Los países de la Unión Europea, que también habían salido al rescate de sus bancos (Deutsche Bank, BNP, Fortis, ING, Commerzbank, Royal Bank of Scotland y una larga lista), ahora se han conjurado para salvar a países enteros como Grecia.

La mayoría de los responsables de ese fiasco planetario han sido señalados con el dedo por los Gobiernos y las instituciones que acudieron en su ayuda. Pero han salido indemnes en los tribunales.

El debate sobre estos crímenes sin castigo se reproduce ahora a escala estatal. Los gobernantes griegos, especialmente los de centro-derecha, falsificaron las cuentas públicas dejando al país al borde del colapso. La mayoría de ellos se sientan ahora como oposición en el Parlamento heleno sin ningún complejo de culpa. Solo el presidente griego, Karolos Papulias, ha pedido públicamente que los responsables de la crisis, "los especuladores, los defraudadores de impuestos y los corruptos", paguen "por llevar al país al borde del abismo".

En España aún no han reventado grandes escándalos financieros, pero los primeros casos, como la intervenida Caja Castilla La Mancha, apuntan en la misma dirección: sus gestores y consejeros han salido indemnes salvo multas de escasa cuantía e inhabilitaciones.

"Muchos administradores parecen olvidar que cuando se pertenece a un consejo de administración se forma parte de la gestión activa de una entidad y eso implica también responsabilidad, para ejercerla y para exigirla, si llega el caso. En épocas de bonanza esto parece no tenerse en cuenta, y cuando llegan las vacas flacas se tiende a escurrir el bulto.

La arraigada cultura de la corrupción y el protagonismo de una clase política a menudo en connivencia con el fraude, cuando no defraudadora, provocan una sensación de impunidad que ha calado hondo en el imaginario colectivo.

"La estupidez en la gestión de las finanzas públicas; la falta de credibilidad de los políticos o incluso el hecho de plegarse a las demandas de la UE, que además acude en ayuda de quienes lo han hecho mal, son mensajes que calan en la opinión pública"

"Tras el fracaso de las instituciones, de la justicia, de la educación, del Estado, en suma, se necesita una credibilidad nueva para poder pedir responsabilidades, que es la otra cara de la moneda, el otro lado del espejo público".

"Los códigos de valores que manejamos no valen;Si no cambias a los jóvenes y les haces ver que no pueden funcionar con códigos propios de una sociedad menor de edad, que es donde las culpas se disculpan o se castigan, pero no se asumen, no cambias nada",

En EE UU han hablado sin ambages de un comunismo al revés.EE UU es ahora más comunista que China. Pero se trata de un socialismo para ricos. Se está rescatando a los financieros, a los bancos y a la aristocracia de Wall Street, no a la gente humilde que quiere pagar su hipoteca".

Y mientras directivos como Tourré y Ishikama disfrutan de su fama y su hacienda, y los políticos griegos andan a la greña para decidir quién fue más corrupto y se mantienen debates filosóficos sobre quién tuvo la culpa, millones de contribuyentes, pensionistas y funcionarios de países como Estados Unidos, Grecia, Portugal, Reino Unido y España se hacen cargo de las facturas de sus fechorías.

Resumen Articulo del “país” 22/5/101

Ramón Muñozn y Mª Antonia Sánchez

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